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1-Artículo 9. Autorización del Titular. Sin perjuicio de las excepciones previstas en la ley, en el tratamiento que requiere la autorización previa e informada del titular, la cual deberá ser obtenida por cualquier medio que pueda ser objeto de consulta posterior.
 
 
 
En tiempos recientes los expertos han empezado a advertir que el abuso de smartphones, tablets, computadores o consolas de juegos está provocando un incremento de problemas de salud visual como fatiga y sequedad ocular, dificultades para enfocar, picores, visión doble, incremento del parpadeo y otras molestias como dolor de cabeza, vértigo, náuseas, o ansiedad, tanto en niños como en adultos, así como un aumento de la incidencia de miopía en niños y adolescentes.
 
Un informe elaborado por el Instituto Nacional de Salud y Seguridad Laboral de los Estados Unidos ha alertado de que el 90% de las personas que usan estos dispositivos más de tres horas diarias desarrollarán síndrome de fatiga visual y se estima que si no se pone remedio en 2020 más del 30% de los niños y adolescentes presentarán miopía como consecuencia del excesivo uso de estas tecnologías. En el caso de los niños menores de seis años, en los que el sistema visual se encuentra aún en desarrollo, además de perjudicarles la vista, pueden sufrir mareo o dolor de cabeza.
 
Los riesgos de la luz azul de las pantallas de los celulares
 
En experimentos realizados en cultivos de células y animales se ha observado que el tipo de luz azul que emiten las pantallas de dispositivos móviles como smartphones y tablets puede causar daños en la retina. Los especialistas señalan que una acumulación de la exposición a dicha luz constituye un factor de riesgo para desarrollar degeneración macular asociada a la edad (DMAE) y que los smartphones y las tablets que se utilizan a corta distancia y, sobre todo en el caso de los teléfonos,  que se miran muchas veces al día, incrementan la exposición de los ojos a la luz azul-violeta. Por ello, estos especialistas han destacado la necesidad de limitar el acceso a las pantallas a los niños menores de tres años y realizar nuevos estudios para identificar las técnicas que permitan detectar las disfunciones visuales que puedan derivarse del abuso de estos dispositivos.
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