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Introduccion: 

De caminantes han evolucionado a corredores, cada vez la infección de los zombis se transmite con mayor rapidez en el ámbito laboral.
A unos atraen y a otros causan horror por su apariencia aterrorizante y comportamientos depredadores. Seguramente todos conocemos a los zombis en la ficción, pero pocos saben que existen también en la realidad y están más cerca de lo pensado, en las empresas suelen haber varios de ellos.
 
Para que una organización sea productiva y alcance los niveles de crecimiento esperados, debe contar con personal competente que haga posible este objetivo, sin embargo, cuando dentro de la nómina hay empleados zombis, alcanzar esta meta es prácticamente imposible, no sólo por la baja productividad de este tipo de personas, sino porque, como en las películas, su mal puede ser sumamente contagioso.
 
¿Quiénes son los zombis?
 
El muerto viviente es fácil de identificar en una empresa, es aquel empleado que se la pasa deambulando por los pasillos, baños y áreas de descanso común en horas laborales y que encuentra cualquier pretexto para distraer a otros compañeros.
 
Estas personas presentan un cuadro de agotamiento emocional y baja realización personal. Entre sus síntomas se destacan el desarrollo de actitudes negativas hacia los demás o baja autoestima hacia la labor desempeñada. Además, suelen manifestar cuadros de estrés, cansancio y malestar general, que se reflejan en su aspecto físico.
 
Existen diferentes características que los distinguen, estas son algunas de las más habituales:
 
Son ciegos: no son capaces de ver los cambios que se producen a su alrededor, principalmente en el exterior, los cuales afectan directamente a la empresa o a sus clientes. Carecen de actitudes como la visión y el emprendimiento, esenciales para alcanzar el éxito, por lo tanto, no aportan al progreso, sólo se dejan llevar por el día a día.
 
Presentan comportamientos voraces: necesitan “devorar empleados vivos” que se encuentran en la compañía. Al ser atacado por un zombi, un trabajador talentoso corre el riesgo de dejarse infectar por el virus o ser eliminado en el intento por escapar, es decir, contagiarse de la falta de productividad o ser víctima de los comportamientos mal intencionados y ambiente poco agradable de sus compañeros, hasta aburrirse en la organización y tomar la decisión de renunciar a su empleo.
 
Son básicos: han asimilado la cultura institucional y las instrucciones de trabajo básicas para ser mínimamente funcionales dentro de la compañía. Carecen de pensamiento propio, mirada crítica o cualquier indicio de creatividad. Se defienden argumentando que determinado proceso se ha realizado de la misma forma durante años y que a ellos les ha funcionado bien. Son monótonos y se limitan a hacer las cosas mecánicamente, sin profundizar en aquellos aspectos que pueden incidir en la mejora de los procesos. Dentro de sus planes no se encuentra la intención de asumir nuevas responsabilidades o retos.
 
        
Andan en manadas: cuando el volumen de empleados zombis es muy alto dentro de una organización se forman manadas. Es habitual verlos en reuniones en las que todos dicen lo mismo o se unen para atacar a los trabajadores que no forman parte de su clan. Creen tener siempre la razón y se amangualan para defender su ideal, descalificando cualquier otro pensamiento que no provenga de sí mismos.
 
Aspectos que pueden incidir en la aparición de zombis
 
Muchas de las conductas que caracterizan a este tipo de empleados son propias de la personalidad de cada individuo que lo convierte en un trabajador poco productivo, cuyo aporte es mínimo dentro de la empresa. No obstante, ciertos factores típicos del trabajo también indicen en la aparición de empleados que a pesar de estar vivos adoptan una actitud pasiva, que poco o nada aporta. Es aquí donde es importante cuestionarse acerca de ¿qué puede llevar a las personas a convertirse en trabajadores zombis?
 
Algunas características como años de contención (cuando no reducción) salarial, inestabilidad laboral, horarios extensos, tensión y miedo impartidos por los superiores, por ejemplo, pueden hacer que una persona pierda el interés de sacar los proyectos adelante, al no obtener un reconocimiento o no trabajar a gusto dentro de la organización.
 
Estas crisis pueden hacer que un buen empleado se convierta en un zombi, desvinculándolo emocionalmente del trabajo y de su realidad, ya que así permanezca en su puesto diariamente, esto no es garantía de compromiso, eficacia u obtención de mejores profesionales y talento suelen estar direccionados hacia otros horizontes.
 
De muerto viviente a productivo
 
Si los directivos buscan obtener de sus colaboradores la dedicación y compromiso necesarios para encaminarse en la mejora continua de los procesos y por ende del servicio suministrado a sus clientes, deberán empezar por cambiar el discurso, pues el mensaje de que hay muchas personas sin trabajo y que simplemente tienen que estar motivados por tenerlo, no tiene un efecto positivo, como se podría pensar, sino todo lo contrario; hacen que el empleado interprete que no proporciona valor a la empresa.
 
El segundo paso es detectar al trabajador zombi, buscando intervenir el caso para evitar que su sentimiento y actitud se contagien a otros colaboradores. Para hacerlo, es necesario evaluar variables como el grado de compromiso y creatividad, considerando si hay algo que haya cambiado en el desempeño actual de una persona, comparándolo con su pasado cercano, buscando acercarse a ella y escuchar sus necesidades para establecer un modelo de intervención que consiga generar identificación con los objetivos de la empresa.
 
En estos casos, es primordial crear nuevos métodos que incidan en el conocimiento de las motivaciones del trabajador y poner en marcha programas que fomenten su desarrollo profesional y personal. Cuando es así se prolonga la relación empleado-empresa-satisfacción, el desempeño es el esperado, el vínculo identificación-compromiso se nivela y el famoso gana–gana se hace una realidad diaria.
 
Fuente:
Consultora de servicios de Recursos Humanos Aflora
manuelgross.bligoo.com
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